Humboldt y Piketty: las pinceladas del desastre mexicano

Julián Andrade.-

Alejandro von Humboldt, quien era un observador acucioso, lanzó una descripción, en su Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España (1811), que se convirtió en sentencia: “México es el país de la desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de la fortuna, civilización, cultivo de la tierra y población”.

Doscientos años y una década después, las cosas no han mejorado. Eso se desprende del Informe sobre Desigualdad Global 2021, elaborado por los economistas Thomas Piketty, Lucas Chance, Emmanuel Sáenz y Gabriel Zucman.

Los datos señalan que el siglo pasado y en lo que corre del actual, la característica de la desigualdad ha sido la de su extremismo. Los más pobre llegan a acumular unos 42 mil pesos al año y los más ricos, en ese lapso, acceden a 1.3 millones de pesos.

Alejandro von Humboldt. Foto: Wellcome Library, London. images@wellcome.ac.uk

Es un drama, por donde quiera que se le vea. En agosto pasado, el CONEVAL dio a conocer las estimaciones sobre pobreza multidimensional 2018-2020. Son un escándalo.

En ese lapso la población en situación de pobreza aumentó, al pasar de un 41,9 por ciento a un 43,9 por ciento, es decir de 51. 9 millones a 55.7 millones. Las cosas siempre pueden ser peores, y en realidad lo son, ya que hay que añadir que quienes viven en pobreza extrema también aumentaron, pasando del 7 por ciento al 8,7 por ciento, esto es, 10.8 millones de personas que la pasan realmente mal.

Un dato muy relevante, es que en plena crisis de salud, derivada de la pandemia por el Covid-19, la carencia de servicios de salud también escaló de un 16,2 por ciento a un 28,2 por ciento.

La desigualdad es un problema que atañe al mundo entero, donde el 10 por ciento más rico recibe el 52 por ciento de la riqueza y la mitad más pobre apenas el 2 por ciento.

Los economistas advierten que la desigualdad no es una fatalidad, y más bien responde a decisiones política que afectan a la economía. Es una agenda donde la izquierda debería concentrarse para plantear soluciones y hacer una crítica seria al sistema económico.

En México, ya lo decíamos, no hay motivos para el optimismo, porque las crisis sucesivas que estamos viviendo, aunadas a las decisiones erróneas, no auguran nada bueno.

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