Y cuando desperté vi que el virus continúa

Dante Pinal.-

Después de las contiendas electorales, del continuo enfrentamiento del presidente con las clases medias, con los que tienen título universitario, con los medios radicales, las campañas orquestadas de grupos siniestros que evitaron el triunfo total de Morena en la capital del país, volvemos a focalizar nuestra atención en el COVID-19, el virus mortal que continúa acechando sin dar tregua alguna.

Con todo y las jornadas de la aplicación de la vacuna a nivel nacional, reconociendo los esfuerzos del Gobierno, donde la mayoría de los adultos ya cuentan con su respectiva dosis, el coronavirus sigue contraatacando con sus diversas variantes.

Estamos ante una realidad, aunque en muchas ocasiones pequemos de ceguera, de no continuar con las medidas sanitarias, evitar las aglomeraciones públicas y seguir utilizando el cubrebocas, no se podrá poner “un estate quieto” al virus del siglo.

El empecimiento de las autoridades de volver al regreso a clases de manera presencial, solo duró pocos días. En los estados donde se presumía no había hecho estragos el coronavirus ya cobró su factura, infantes y padres de familia resultaron contagiados.

Si bien es cierto que el número de fallecidos ha disminuido afortunadamente, no podemos decir lo mismo en los niveles de contagio. Simplemente en el pasado fin de semana se volvió a incrementar en un 10 por ciento las cifras de infectados a nivel nacional.

Poco duró el gusto a diversas entidades del país estar en semáforo verde, ante el aumento de contagiados se regresó al semáforo amarillo.

Pareciera que en la Ciudad de México el amarillo es verde y es entendible, sus habitantes ya no soportarían un nuevo encierro, la economía sigue por los suelos, no hay oportunidades reales de trabajo y de los apoyos gubernamentales a pequeñas y medianos negocios, que decir, a más del 90 por ciento nunca les llegó.

Es una cruda realidad que debemos seguir conviviendo con un virus que no da tregua. Después de un cúmulo informativo mañanero, de tensiones partidistas, de enfrentamientos con sectores de la sociedad sin sentido, cuando desperté…el virus seguía ahí más peligroso que nunca.

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