No es lo mismo ser presidente de la República que de un partido

Dante Pinal.-

Ya acusó, ya ordenó que se investigara, el presidente López Obrador se convierte nuevamente en dirigente de su partido, hace a un lado a Mario Delgado. Usa los recursos del aparato de gobierno para denunciar a candidatos de oposición.

¿Qué importa ser el portador de la investidura presidencial? No le interesa que haya jurado como presidente de la República ante el Congreso de la Unión y prometer gobernar para todos los mexicanos sin distinción alguna. No… le interesa más su partido y los resultados de las elecciones del 6 de junio.

El entrometerse en las elecciones de Nuevo León y contra dos contrincantes opositores es lo que importa, al cabo que la candidata de su partido esta en el tercer lugar de las preferencias electorales.

Dar ejemplo de ecuanimidad, no implica utilizar el aparato del Estado para denunciar supuestas irregularidades o manejo de recursos, que a su juicio, se desvían para fines electorales.

La democracia que quiere el presidente implica injuriar a sus opositores a quienes los considera “conservadores hipócritas”. Señala que es el pueblo quien manda, pero se contradice al afirmar que no debe ser sólo de un hombre o de un grupo.

Con su concepto personal sobre la democracia, demuestra que en estos tiempos, un sólo hombre es el que tiene que decidir sobre el destino de una nación y ese tiene que ser el propio presidente de la República.

Presume de acuerdos y alianzas con los gobernadores para defender o denunciar los procesos electorales, con el propósito de evitar la compra o coacción de votos, pero es el primero en romper los pactos al entrometerse en procesos electorales que sólo compete a los propios estados.

En la mañanera admitió “estar metiendo la mano”, pero no puede irse por la libre ni presionar a instancias judiciales bajo la bandera de denunciar públicamente presuntos delitos electorales.

Si los candidatos son culpables,  que los investigue las instancias correspondientes, sin que esté de por medio la presión del primer mandatario.

Mal presagio se presenta a 24 días de las elecciones del 6 de junio, ser juez y parte. En nada le ayuda a la imagen presidencial. Ojalá y recapacite.

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