Dante Pinal.-
Son las 7 am, suena el teléfono insistentemente, contesto:
–Bueno…
Y una señorita me responde:
–Somos de los Servicios Financieros, en representación del “Banco xxx”, para solicitar urgentemente el pago de su adeudo de la “tarjeta xxx”.
–Ya me hablaron ayer y le dije a una señorita que aun no tengo empleo, espero poder pagar a partir del próximo mes…
–Pues lo sentimos mucho, necesitamos que pague ya…
–Es que no tengo…
–Eso hubiera pensado antes de endeudarse más… voy a reportar su negativa de pago…
–No me estoy negando, ya le dije que no tengo trabajo…
–Entonces pague…
–No tengo…
–Lo esperamos a que el día de hoy realice su pago…
–Ya le dije que no tengo…
–Pues pida prestado a su abuelita, tía o hermanos, pero usted tiene que pagar…
–Si pudiera les pagaría hoy…
–Pues voy a reportar su negativa de pago…
–No me estoy negando…
–Entonces vamos a presionar a las personas que dejo de referencia, a ver si así paga…
–Pues no tengo…
Y colgué…
Siguen interminables las llamadas al celular, a la casa. Desde la mañana hasta en la noche, el mismo número telefónico.
¿Cuántos mexicanos que se quedaron sin empleo por la crisis económica en nuestro país y por el Covid-19, han tenido que padecer los tormentos de miles de despachos de cobranza, contratados exprofeso por las instituciones bancarias y departamentales?

Derivado de ambas crisis, se han incrementado los índices de morosidad, por tal motivo las instituciones bancarias han tenido que recurrir a despachos para asegurar la recuperación de adeudos.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios -CONDUSEF- debe poner espacial atención a estos despachos de cobranza, quienes en su afán de recuperar adeudos y parte de la cartera vencida, se dedican a presionar sicológicamente a morosos que no han podido saldar sus créditos.
De continuar la crisis financiera, el número de deudores a la banca aumentará cada vez más.
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