Cabeza de Vaca: la política y la fiscalía

Julián Andrade.-

Es absurdo negar la naturaleza política de las acusaciones que entabló la Fiscalía General de la República (FGR) contra Francisco García Cabeza de Vaca. Lo son porque cuenta con fuero constitucional y porque además es una de las piezas centrales de la Alianza Federalista.

El contexto, además, no puede ser obviado, porque nos encontramos en un año electoral. Cada paso que dan las autoridades puede incidir en el proceso, de buena o de mala manera. Tan es político el asunto, que el fiscal Alejandro Gertz tuvo que acudir a la conferencia presidencial del la mañana para dar los pormenores del caso y para dejar claro que la autonomía no es un asunto que lo desvele y preocupe.

La situación de Tamaulipas, además, es muy compleja, porque  el perfil de los criminales es alto y no es casual que de ahí partiera el experimento delincuencial más siniestro de la historia reciente: los Zetas. Dos exgobernadores, Tomás Yarrigton y Eugenio Hernández se encuentran en prisión y un candidato, Rodolfo Torre Cantú,  que sin duda habría ganado, murió asesinado  en 2010 a días de la contienda.

Por lo que sabemos, García Cabeza de Vaca está acusado de lavado de dinero, defraudación fiscal equiparada y crimen organizado. Esto es, los delitos que presuntamente cometió, tendrían que ver con empresas y negocios fachada.

Las autoridades sostienen que todo derivó de una denuncia en la que se acusaba al político panista, de hacerse de 900 millones de pesos por procedimientos ilegales. No sabemos quiénes acusan, porque por lo pronto lo hacen desde el anonimato.

Francisco García Cabeza de Vaca

La FGR actuó con una diligencia que no se le conoce en otros asuntos igual o más explosivos, porque suelen tomarse su tiempo. Los diputados, de mayoría morenista, también están espabilados como no lo han estado con otro expedientes.

Por eso los fiscales urgirán al congreso, para que se declare la procedencia del caso y entonces García Cabeza de Vaca enfrente a la justicia ordinaria, si fuera el caso.

Es un mal síntoma, porque todo huele a una jugarreta política que golpea, como carambola, a un político molesto, a un partido opositor ( el PAN) que trata de recuperarse y  donde todo encaja muy bien en la propaganda que cada mañana se pregona sobre los gobernantes réprobos. Es más, el gobernador de Tamaulipas cree y así lo dijo, que los ataques en su contra provienen de Palacio Nacional.

García Cabeza de Vaca puede o no ser responsable de lo que se le acusa y sin duda ello tiene que dilucidarse, pero sospecho que el empeño de la FGR no va por ahí y mucho menos de quienes la animan en estos asuntos.

Más bien se trata de otro paso más para debilitar a los poderes estatales y para colocar el mensaje de que lo que le ocurre al tamaulipeco le puede pasar a otros si insisten en rechazar las medidas que se dictan desde el centro del país, desde el corazón mismo de la Ciudad de México.

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