26 Años

Nav Melech.-

Buenas noches, señora. Fíjese que le llegó este paquete.- Dijo Enrique, el portero. Susana alzó los ojos confundida. Sostuvo una caja color pina y la contuvo en el pecho. Agradeció la acción de Enrique y se alejó con la mirada en el suelo.

Susana entró a su hogar. Abrió la caja y encontró una serie de fotografías. Soltó un respiro de alegría y tranquilidad. Se sentó cómoda frente a la caja. Los recuerdos; como un ferrocarril pasaban frente a ella con velocidad. Ella estática, recuperaba las sonrisas de su pasado.

Las fotografías le recordaban sus días en el año 2021. Ella estaba feliz y enamorada de Ignacio; el joven carpintero, su vecino y amante de los atardeceres. Susana confesó su amor a su padre en el mes de enero; él iracundo se negó a la relación.

Ignació usó el coche viejo de su familia para huir con Susana. Ella se despidió con un beso en la palma de su padre. Dejó un camino de flores, para que su padre supiera que podía encontrarla. Cada semana le hablaba para no olvidar que ella era su hija más querida.

Ignacio y Susana llegaron a un pueblo. El nombre de aquel lugar fue olvidado por los pobladores, y los letreros de las calles habían sido borrados por una tormenta de arena que avecina cada vez que nace un varón en la comunidad.

Un día Ignacio, asqueado por la soledad del pueblo, decidió volver a la ciudad. Encolerizado y con la mirada borrosa por el alcohol, tomó las llaves del auto. Azotó las puerta y las ventanas explotaron. Arrancó para nunca más volver. Susana nunca lo volvió a ver.

Susana sostiene cariñosamente las cartas de sus recuerdos. En una de ellas está sonriendo mientras abraza a Ignacio. Las fotografías son tesoros de los cuales no somos propietarios. Nos convertimos en mendigos de sonrisas con el paso de los años. Volvimos los recuerdos en oro y los atesoramos en las sonrisas de nuestros hijos. Queremos preservarnos en sus ojos; sin olvidar a los que nos vieron alguna vez.

La caja color pino se mantuvo sobre la mesa toda la noche. Susana miró el calendario, se leía: Enero 2047. Han pasado ya 26 años desde que esta mujer sintió un aire diferente; 26 años desde que comenzó a correr con una venda de amor en los ojos.

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