No crean, eh, no crean eh

Rubén Cortés

El único número que favorece al gobierno es la aceptación del presidente: la popularidad del mandatario es la mayor en los últimos cinco meses; mientras que inseguridad, economía y poder de compra viven su peor momento en el ultimo cuarto de siglo.

Sin embargo, la primera mitad del año registró un desastre que nos traerá consecuencias incuantificables:

–Dejó un nuevo récord histórico de violencia, con 17 mil 982 asesinatos

–La economía se hundió 18.9 por ciento en el segundo trimestre, una caída con la cual ya acumula cinco trimestres consecutivos a la baja

–Cada día es “el día con más muertos” por COVID-19, y la cifra total de encamina ya a los 70 mil. Somos uno de los tres países del planeta con peor manejo sanitario y médico de la pandemia.

El país va en picada; mientras su timonel va en alza: 54 por ciento de aprobación en la encuesta diaria de Mitofsky, con incrementos insólitos de hasta 0.4 décimas en un solo día, como ocurrió el viernes pasado.

La receta del presidente es infalible, y es la misma que utiliza desde hace más de sesenta años el gobierno de Cuba, y desde 1999 el de Venezuela: vender esperanzas y no realidades. Es cierto: también la usan Rusia y Corea del Norte.

Por ejemplo, el presidente:

–Anuncia como su gobierno (sin que ni remotamente sea su gobierno) alista una vacuna anti COVID-19, que es apenas, pero muy apenas un proyecto de laboratorio, como cientos de proyectos de laboratorios que no pasarán jamás de ese estado.

–Critica la corrupción del pasado, pero su gobierno designa a dedo (y sin transparentar las decisiones) a las empresas beneficiadas con el 77.2 por ciento de los negocios realizados con dinero publico, lo cual propicia el tráfico de influencias, la corrupción, y la impunidad.

–Es el vocero del juicio mediático por corrupción que lleva su gobierno contra el ex director de Pemex, sin tener en cuenta que las acusaciones carecen de futuro legal, en lo que es otra pauta inequívoca de aires chavistas: avanza el escándalo y no la justicia.

Lo que más debería llamar la atención en la inteligencia colectiva es la facilidad con la que el mandatario consigue que el único indicador que favorece a su gobierno es el de su popularidad.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Aunque el propio presidente lo explicó de manera sencilla en una mañanera: “No crean que yo vengo aquí ya con ideas analizadas, no”. Y antes, en otra: “Mi gobierno no es un gobierno de ocurrencias”.

Y así capea los vendavales de su gobierno, que son casi a diario. Un éxito, sin embargo, que sería imposible sin lo mejor que tiene el presidente…

Su auditorio.

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