El reto de la legitimidad en la elección de consejeros del INE

El relevo los integrantes del Consejo General no es una designación más, es un tema estratégico y trazará, aunque sea en parte, el horizonte de la democracia en México.  

Julián Andrade.-

Viene la elección de tres consejeros del INE. El Comité Evaluador dio entrada a 369 aspirantes, a quienes se les aplicará un examen de conocimientos y una entrevista. 

Es el procedimiento normal y de ahí surgirán tres quintetas que serán enviadas a la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados para que ahí se busque un acuerdo sobre cada designación para ser enviada al pleno. 

En teoría, el procedimiento está diseñado para incentivar las convergencias entre fuerzas políticas, ya que se requiere de una mayoría calificada para hacer válidos los nombramientos.

Por desgracia, es poco factible que se llegue a una negociación exitosa, sobre todo si nos atenemos a la experiencia previa, donde Morena no suele negociar con el PRI, PAN y MC, como no sea para que se sometan a lo que ya está estipulado o decidido en otros ámbitos. Por eso, todo indica que se utilizará el procedimiento de la tómbola. 

Será una lástima que esa lógica sea la que impere, porque al final del día también afecta a quienes tienen el poder político. 

Un INE con legitimidad disminuida no conviene a nadie y de ahí que sea un tema estratégico y de Estado, la designación de las consejerías electorales.

Ricardo Monreal, como líder de la mayoría, tiene la responsabilidad de mirar al largo plazo y no situarse en las urgencias y presiones del presente. Quizá no tenga todos los hilos para empujar una negociación fructífera, pero debe intentarlo. Ojalá quiera y pueda hacerlo, aunque es dudoso que eso ocurra.

Además, por los integrantes del Comité, donde inclusive está el magistrado electoral que no tuvo empacho en sentenciar a una ciudadana a disculparse con una política, “Dato Protegido”, para en realidad vulnerar la libertad de expresión, no augura nada bueno. 

Pese a estas circunstancias difíciles, la designación de los nuevos integrantes del INE es uno de los temas más relevantes para el futuro del país y, por ello, es imperativo que se tome el pulso de la sociedad, que se avalúe algo que es innegable: hasta ahora no se ha podido desmontar el sistema de partidos y sus referentes democráticos, precisamente porque el INE se ganó un lugar en la confianza de la ciudadanía. 

Por eso, hay que reconocer el trabajo y compromiso de Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera, quienes concluyeron su periodo y pueden estar satisfechos de que resistieron, “a las pulsiones autoritarias” pero, sobre todo, de que honraron el cargo y colaboraron, en todo momento, en la protección de la democracia.

Después de todo, uno de los pilares institucionales es precisamente el de contar con estructuras sólidas, con autoridades que garanticen que los votos se cuenten y cuenten, en condiciones de competencia y con posibilidad de alternancia. Nada más y nada menos.

Publicado en Forbes México el 7 de abril de 2026.

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