Dame la mano

Nav Melech.-

Para Myriam

Capítulo Primero: Ya pasaron diez años de tu cumpleaños 46. 

Adivina qué, mi abuelo vino a saludar. ¡Sí! Traía su chaleco gris, el mismo de siempre. Se sentó conmigo toda la tarde a ver los autos pasar, y hablamos de tí; sí, tú sabes que siempre me pregunta por tí. Al final me susurró el secreto de este cuento, o tal vez de otro, pero bueno eso no importa aún, lo importante es que él está feliz. Fíjate que te sientan muy bien los cincuenta y seis; aún sonríes como antes. Bien sabes que me doy cuenta de esas cosas; lo sé porque me lo cuentan tus ojos cuando me miran. Por cierto, recuérdame en la tarde que tenemos que llevar al gato al veterinario, mira ya cuantas canas tiene sobre las otras canas. Tranquila y no llores por él; que yo lo voy a cuidar, al Solón y a tí, toda la vida. Tú tranquila. Cuéntame mejor qué hiciste hoy, anda, sírvete un café y siéntate acá.

Capítulo Segundo: Ya pasaron veinte años de tu cumpleaños 46. 

Licenciada, muchas felicidades. ¿A dónde quieres ir?, dime, ¿qué quieres hacer? Dime y moveré todo el mundo para llevarte a donde tú me digas, señala y saldremos volando hacia donde tú me lo ordenes. Mira qué bonitas canas tienes, igualitas a las de mi mamá; te pareces tanto a ella, aunque te enojes, por todas las veces que te dice de cosas. A ver, péinatelas tantito de vez en cuando, no hace daño; igual como cuando antes me hacías trencitas, ¿te acuerdas? A ver, dame la mano para cruzar la calle, y te pido por favor que nunca me sueltes, no solo ahora, sino siempre, ¿va? Sostente fuerte, que tenemos muchas cosas que hacer todavía, pero no te preocupes, tenemos mucho tiempo de sobra. Agárrate fuerte, que a veces corro y quiero tenerte siempre junto a mí. ¿Estamos, o no estamos?

Capítulo Tercero: Ya pasaron treinta años de tu cumpleaños 46. 

Mi viejita linda, ¿cómo estás?, ¿desayunaste hoy?, ¿y por qué no?, bueno no te preocupes, ahorita te preparo algo en chinga, a ver ven, siéntate aquí. Sí, ya es tu cumpleaños, recuerda que ya estamos en mayo y no en abril. Ven, siéntate conmigo un ratito. ¿Extrañas a mi abuela? Sí yo también, a veces, más cuando me miro en el espejo y veo que una parte de mí ya no está. Pero qué grosera era contigo, ¿recuerdas?, y mira tú, qué linda eres con la vida y con todos los que te rodean, seguro eso lo aprendiste de mi abuelo. No, no estoy triste, a veces me gusta llorar de felicidad; fue porque me acordé de mi mamá ahorita que te quitaste los lentes, eres igualita a ella. Sí, todavía los sueño a los dos, así es, a mis papitos ¿tú todavía los sueñas?, ¿ah sí?, ¿y qué te dice mi mamá? Salúdamela mucho ahora que la veas en tus sueños, dile que la extraño bastante. ¿Mi papá también te visita?, ¿sí?, ¿y qué te cuenta?, ¡ah sí! Sí me acuerdo; él te llevaba en sus hombros, ¿no?, para ver a Silvio Rodriguez, y después daban el portazo para entrar al concierto, ¿todavía te acuerdas?, estabas muy chiquita. ¿De qué más te acuerdas?, o más bien, ¿de qué ya no te acuerdas?

Capítulo Cuarto: Ya pasaron cuarenta años de tu cumpleaños 46. 

Vente, a ver te ayudo a bajar las escaleras. No me grites, sí te escucho, tú eres la que ya no escucha nada, a ver, déjame acomodar este aparato en tu oreja. ¿Cómo te sientes de la espalda?, ¿ya mejor? Feliz cumpleaños, viejita linda. Te traje tu pastel de chocolate, el que te gusta. Déjame decirte que valió cada segundo de mi vida tenerte aquí conmigo. Cada año agradezco de tenerte. No llores; déjame que no estoy llorando de tristeza, recuerda que es de felicidad. No te preocupes por todos los demás, ellos siempre pasan tu cumpleaños con nosotros. ¿Ves esta mesa? Bueno aquí están todos. Vinieron a felicitarte. Anda, imaginatelos, como cuando imaginábamos al Solón en las calles. Ahí están tus amigos, mis tías, mamá y papá, mi abuelo fue a comprarte flores y mi abuela anda de malas encerrada en su cuarto, no le hagas caso, ya se le pasará. Imaginatelos, ellos siempre están con nosotros, te cuidan todo el tiempo.

Capítulo Quinto: Ya pasaron cincuenta años de tu cumpleaños 46.

¿Quieres pastel? No, no puedes, te va a hacer daño. ¿Quieres que te lea la mano?, a ver, seguramente ya tiene más arrugas y me estoy perdiendo un capítulo nuevo. ¿Qué?, ¿cómo que quién soy? Pues soy yo, tu sobrino. ¡Ah! Ya se te va la onda, y eso que traes tus lentes buenos. A ver, dámelos para limpiarlos, mira nada más, todos rayados. ¿Qué?, ¿mi abuelo? Sí, él viene a buscarte al rato, posiblemente no ha llegado porque no sirve el chingado metro, pero no te preocupes que él siempre viene. ¿Cómo estás?, ¿ya te sientes mejor? Qué bueno, me metiste un susto hace unos días. Tienes que avisarme cuando te sientas mal, ¿Ok? ¿Quieres que te ponga algo en la tele? Ok, dime qué quieres ver. Dame la mano. Si supieras cuánto te quiero. 

Capítulo Sexto: Ya pasaron sesenta años de tu cumpleaños 46. 

Mi querida Licenciada, te extraño tanto. No tienes idea. Feliz cumpleaños. Para festejar fui a comer alitas, ¿te acuerdas? Íbamos los jueves para aprovechar la promoción. Estoy un poco enojado contigo, pues porque no has venido a verme en mis sueños. Ya no te enojes conmigo, por favor. Ven a visitarme. Vinieron todos a tu cumpleaños, pero estás enojada y no quieres salir del cuarto. ¿Cómo está el Solón? Mi gato bonito, dile que también lo extraño. ¿Cómo están todos allá?, cuéntame, ¿quién más está?, ¿en serio? Tú haces amigos en todos lados. Síguele, cuéntame a quién más has visto. Yo estoy bien, cada vez más viejito, como mi papá, cada día me parezco más a él. 

Capítulo Final: Ya pasaron setenta años de tu cumpleaños 46, y volvemos a estar juntos.

Pásame la sal, por favor, Patita linda. Sí, tranquila, ahorita sacamos el pastel, no te apures, espera a que lleguen todos y ya lo cortamos. ¿Dónde está quién? Ah, mi abuelo fue a la florería, mi papá está leyendo unas cosas pero ya no tarda, mi hermana está con sus perros allá afuera, ve por ella para que venga a comer. Tus hermanas ya vienen en camino, una trae los vinos y la otra te trae tu regalo. Mi mamá está quemando todo en la cocina seguramente, ahorita hay que ir a ayudarla. Pero dime una cosa antes: ¿Te la pasaste bien conmigo?, ¿en todos estos años?, ¿alguna queja?, ¿segura?, ¿yo, contigo? No tienes idea de cuánto me divertí. Volvería hacerlo todo de nuevo, sin cambiar nada. ¿Te gustaron tus cumpleaños?, bueno acá tendremos muchos más; vendrán mis amigos, y los tuyos. Patita linda, feliz cumpleaños. Si solo supieras cuánto te quiero. 

Dame la mano,

fuerte,

que tengo más miedo que tú.

Dame la mano,

fuerte,

que eres tú la que me cuida.

Dame la mano, 

más fuerte,

que a veces no sé qué estoy haciendo.

Dame la mano,

suave,

y acompáñame a verte ser feliz.

Dame la mano,por favor.

Deja un comentario

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑