Entre novelas y criminales

Rodolfo Higareda.-

Desafortunadamente es muy poco común que los novelistas sean además buenos analistas o que siquiera tengan la capacidad de leer correctamente la realidad política cotidiana.  Así ocurrió con Gabriel García Márquez (íntimo amigo del dictador Fidel Castro) y lo mismo ocurre con el mexicano Jorge Volpi.  Este último fue un ferviente porrista de López Obrador, aunque ahora parece sentirse un tanto desencantado porque su presidente no es tan de izquierda como él quisiera (trasnochado siempre).  Sin embargo, disfruté mucho de su extraordinario trabajo sobre el caso de Florece Cassez: Una Novela Criminal.

Con un talento fuera de serie, Volpi exhibe las crueldades, corruptelas e injusticias que predominaron en aquellos días y que desafortunadamente prevalecen en nuestro patético sistema de justicia.  Y lo mismo se logra en el magnífico documental titulado El Caso Cassez-Vallarta Una Novela Criminal, basado en esa obra, que se puede ver en Netflix.  La riqueza de ese trabajo fílmico radica en que lograron los testimonios de todos los protagonistas, desde los presidentes Felipe Calderón y Nicolas Sarkozy, hasta los inculpados Florence Cassez y la familia Vallarta; pasando por el periodista Carlos Loret, el pseudojusticiero Eduardo Margolis y personas que fueron víctimas de secuestro, destacando también el testimonio del infame presidente de la Suprema Corte de Justicia Arturo Zaldívar.

Pero me quiero centrar en lo ocurrido durante esos años del gobierno de Calderón.  Desde luego le reconozco muchas cosas positivas a su gestión; y estoy por demás en acuerdo con su política de combate frontal a las bandas del narcotráfico, a cargo en aquel tiempo de la SEMAR y la SEDENA (hoy se dedican a los negocios).  ¡Pero vaya que cometió errores graves con sus dos nefastas alianzas para procurar la seguridad pública!  Miren si no son estupideces fuera de serie el nombrar a un mafioso como Genaro García Luna como secretario de seguridad pública, y ni qué decir de su apoyo político a la abominable Isabel Miranda de Wallace.

Esas dos garrafales pifias no se las podrá quitar nunca de encima; y hoy representan, para los castro chavistas que nos gobiernan, las armas argumentativas más poderosas contra él.  ¿En qué diablos estaban pensando al hacer equipo con un tipo que a duras penas habla español y que hacía mancuerna con un asesino como Cárdenas Palomino? ¿Qué diantre le pasaba por su cabeza al darle escenario y poder a una mentirosa compulsiva como la Wallace? A quien por si fuera poco, empujó como candidata a la jefatura de gobierno.

Todo ahí le salió mal, producto de la obstinación y sin duda también como resultado de su falta de colmillo y sensibilidad.  A García Luna apenas y le alcazaba para ser jefe de tránsito y extorsionar automovilistas.  Y la Wallace, escasamente hubiera servido para líder de la asociación de padres de familia de una escuela privada chafa, quien seguramente habría terminado por hacer chanchullo con el dinero de la cooperativa escolar.  Para rematar, decidió empujar a Zaldívar como ministro de la Corte, mismo que al final le volteó bandera para irse de incondicional de López; y encima ahora lo acusa de intimidarlo en el caso de la francesa.

Y si bien las traiciones difícilmente se ven venir, el caso de los otros dos lo marcará para siempre.  Lástima porque Calderón es infinitamente superior al que hoy nos gobierna; y quien ha hecho mancuerna con los criminales más sanguinarios para afianzar su poder.  México sin duda es un país difícil de gobernar (como casi todos), pero finalmente me quedo con las administraciones de Zedillo, de Fox y con los primeros cinco años de Carlos Salinas. Todos con buenos equipos y con relativamente buen trabajo; mismo que hasta el día de hoy todavía se siente (aunque ya lo están destruyendo todo, falta nada más que acaben con el TMEC).

Deja un comentario

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑