Entre Roma y los salvajes

Rodolfo Higareda.-

Desde aquel horrible otoño de 2014 cuando fueron asesinados los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, he venido  sosteniendo que ese terrible acto fue un crimen de Estado, pero del Estado de Guerrero, de sus gobernantes locales entonces pertenecientes a ese PRD que controlaba López Obrador, en colusión con la pandilla de narcotraficantes denominada Guerreros Unidos.  La famosa arenga que llevaron y trajeron en todas las marchas que organizaron, fue un simple ardid publicitario con el único objetivo de manchar y golpear al gobierno de Peña Nieto.

Y les salió muy bien, porque montados en ese cuento cabalgaron hasta alcanzar la Presidencia de la República.  Obviamente eso no habría ocurrido si no hubieran contado con la frivolidad y desidia del expresidente; quien tardó nada menos que once días en reaccionar.  En lugar de haber acudido de inmediato a atender a los desesperados padres de familia, el tipo optó por la fiesta y el golf; hasta que las cosas se le empezaron a salir de control.  Mientras tanto el ahora mandatario, ni tardo ni tonto, aprovechó para lucrar con la tragedia; cosa que por cierto sigue haciendo sin empacho alguno.

La llamada “verdad histórica” se sigue sosteniendo en lo esencial, aunque ahora ha sido sustituida por la verdad histérica; producto de las cavilaciones electorales que ocupan las horas y los días del inquilino de Palacio Nacional.  Es tal su deseo de arrebatarle al PRI el último reducto de peso que le queda, que ahora se sacó de la chistera el perseguir a quienes bien o mal investigaron esos horrendos crímenes; mientras que a la par ha dejado libres a decenas de criminales confesos, autores materiales de los mismos.

La detención de Murillo Karam se inscribe en una lógica electorera.  Es un mensaje claro y contundente para lo que queda del priismo, sobre todo el mexiquense.  Además, con seguridad Alito caerá pronto en prisión y con ello el gobernador Alfredo del Mazo no podrá más que pensar en sus cuentas en Andorra y seguramente meditará seriamente sobre la conveniencia de entregar al EDOMEX, siguiendo el ejemplo de sus colegas de Sonora, Hidalgo, Oaxaca y otros más.

En cualquier caso, rendir la plaza sería un error gravísimo que los priistas no deben permitirse.  Los van a corretear hagan lo que hagan, porque hay demasiada mala sangre; la diferencia radica ahora entre montar una defensa con poder o sin este.  El Estado de México es algo así como El Álamo para los tricolores, su último bastión… y deben luchar hasta el final.

Hay muchos en ese partido a quienes les gusta la historia y pienso que deberían recordar el sitio que Julio César le montó a los galos en Alesia, por allá del año 52 A. C. Si bien al final el gran procónsul romano venció a Vercingétorix y sometió a su pueblo, el ejemplo del líder de las tribus galas es muy bueno en estos momentos.  O luchas hasta el final o te esclavizan por siempre.  Así las cosas, me parece que las decisiones que tomen respecto a la candidatura, nos arrojarán luz sobre su determinación de dar la pelea.  El PRI y la alianza tienen en Ana Lilia Herrera a la líder que se necesita en estas horas bajas.  Porque si se dejan ganar, los mexiquenses pasarán a ser esclavos de una tribu de salvajes.

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