Jorge Ortega Ferrán.-
Tras casi veinte días del nuevo año parece ser que ya se ha definido la tendencia. Tendencia que, dicho sea de paso, lleva implantándose dese hace casi 5 años, sin embargo, pareciera que la moda ha permeado en todos y cada uno de los ámbitos de la esfera política de nuestra Nación.
Inicio con una tragedia: el choque de dos vagones del metro de la Ciudad de México, en el que trágicamente perdió la vida una joven estudiante. Ante ello la moda prevaleció e hizo presencia y gala. Hubo quienes en vísperas de un acontecimiento de esta índole aprovecharon sus recursos y acudieron al lugar del suceso para tomarse la foto, posar frente a las cámaras y twittear a manera de ayuda. Los responsables llegaron un poco más tarde, había que tomar fotos en otro lugar, pero respondieron acorde a la tendencia: propusieron soluciones absurdas – tan absurdas que incluso rayan en groseras – y culparon a quien encontraron. Pero soluciones, al fin y al cabo, tras tres fatídicos accidentes, se optó por traer a la Guardia Nacional a custodiar las estaciones, ni un arresto; ni una sola persona en la cárcel, únicamente 29 personas fallecidas y un centenar de heridos.
Poco después, tras el escándalo de la tesis plagiada de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, la Universidad Nacional Autónoma de México declaro su veredicto respecto a las acusaciones del plagió en contra de su exalumna. Se confirmo que la abogada Esquivel se apropió de un documento previamente escrito por un exalumno de la máxima casa de estudios. Con ella trajo consigo el desprestigio de la institución y de un notario. Ante esto, la defensa de quien ostenta un poder en nuestro máximo tribunal de justicia se consagró como una persona en tendencia. Opto por callar los reflectores y los cuestionamientos con la elegancia y tranquilidad que otorga la usanza actual. La Universidad retiró de su cuerpo académico a la asesora quien dijo dar fe de la ministra; la sociedad civil se indignó y algunas organizaciones le retiraron galardones, mientras la señorita conserva su silla dentro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Esta misma semana, tras quejas del criminal que alguna vez formó parte de los 10 más buscados, el “Chapo” Joaquín Guzmán Loera acusó de lesa humanidad al gobierno de los Estados Unidos, debido a las condiciones en las que se dice encontrar en la prisión americana donde se encuentra resguardado. Muy en tendencia, el famoso narcotraficante ha solicitado al presidente de la república mexicana y precursor de la moda, Andrés Manual López Obrador, su apoyo para ser traslado a un confinamiento en territorio nacional a modo de pasar el resto de sus días de manera más cómoda. Pronto el secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrad, atenderá el caso.
En un sexenio donde han fallecido más de 130 mil personas a causa de la inseguridad, principalmente generada por el narcotráfico, el mandatario nacional le da apoyo personal para proteger su integridad. Después de haber sido demostrado el fraude de tesis que supuestamente presentó, habiéndose defendido con el supuesto apoyo de un notario y una carta falsa, una ministra permanece en funciones en máximo poder judicial. Tras el tercer accidente de su administración en el metro de la CDMX, la jefa de gobierno no ha dado ni un solo responsable por la vida de casi treinta personas. Y aún quienes dicen ser diferentes solo aparecen para tomar foto.
La tendencia de la política en México no podía ser más clara: hay que ser cínicos.
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