Las tragedias en las minas

Dante Pinal.-

El 19 de febrero de 2006 se suscitó la explosión de la mina 8 de Pasta Conchos ubicada en el municipio San Juan  Sabinas, Coahuila,  donde 65 mineros perdieron la vida.

A horas del siniestro el entonces gobernador Humberto Moreira, a dos meses de iniciar su gestión al frente del Gobierno de Coahuila, se apersonó para apoyar a los familiares de los accidentados.

También llego el entonces secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar, luego que se negara ir el presidente Fox, y junto con los ingenieros de la empresa Grupo México, trataban de explicar la situación que prevalecía en el momento.

Ante la imposibilidad de entrar a la mina por los constantes derrumbes y los altos niveles de gas metano dar un anuncio de la situación de los obreros atrapados, los parientes encararon quienes le pedían a gritos a Salazar información verídica, pero el funcionario se resistía a dar el informe fatal.

Grupo México se convertiría en la empresa maldita, los propios mineros habían reportado con anterioridad fallas de seguridad en la mina, así como violaciones directas en las normas de seguridad e higiene.

Al entonces secretario del Trabajo, Salazar, se le recordaría como el funcionario que señalaba que los mineros “se las tronaban” antes de entrar a las minas, declaración muy desafortunada.

A días del accidente, Humberto Moreira exigió a la empresa y autoridades federales hablar con la verdad con los familiares de los mineros. Los resultados ya los conocemos.

De nueva cuenta en Sabinas se presenta otra tragedia pero ahora en un pozo de Carbón en el mismo municipio coahuilense, 10 mineros se encuentran sepultados  a 60 metros bajo suelo, luego de que los pozos se llenaran de agua originando el derrumbe en sus estructuras.

El presidente López Obrador, al inicio de su mandato y en una declaración mediática prometía a los familiares de Pasta Conchos que se sumaría a sus reclamos de rescatar los cuerpos de los 65 mineros fallecidos.

El pasado domingo se presentó en el municipio de Sabinas para tratar de aminorar el dolor de los familiares de 10 mineros atrapados, pero solo se encontró con reclamos y quejas de fue únicamente a “tomarse la foto”.

De ambas tragedias la reflexión puede ser la siguiente: no se puede hacer declaraciones mediáticas cuando el dolor de las familias de mineros accidentados es gigante.

No es lo mismo Pasta de Conchos a más de 16 años del siniestro, que el pozo de minero de San Juan Sabinas a una semana, pero el dolor y la tragedia es el mismo y eso no se puede ocultar.

El presidente recibió un justo reclamo de los familiares, no fue obra de grupos antigubernamentales o medios de comunicación contrarios ¿hasta cuándo van a aprender?

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