Viene un nuevo plan, igual de riesgoso que los anteriores, pero factible porque el PT y el partido Verde volvieron al redil. Ya no es contra ellos, pero se abren puertas inciertas.
Julián Andrade.-
A diferencia del rechazo a la reforma que limitaba la pluralidad, inclusive cancelando en el Senado, reducía el financiamiento de los partidos políticos y acortaba los tiempos oficiales en radio y televisión, el nuevo plan de Morena, que sí respaldarán el PT y el Verde, se enfoca en los estados y municipios, porque cambiarán las regidurías y vendrá una disminución de dietas de los legisladores locales.
En la propuesta anterior se afectaba a los partidos de minoría y ahora es al propio federalismo.
Es, de nueva cuenta, una propuesta sin diagnóstico previo, y en la que, a los afectados, que son los congresos locales y los municipios, no fueron consultados, porque no se trata de buscar coincidencias, sino de imponer criterios. Es una política de desquite.
Si en realidad se quisiera el buscar convergencias, se convocaría a un amplió diálogo sobre el papel de las alcaldías, en lugar de avisarles que habrá menos regidores, porque son mucho lo que gastan. ¿Es así? No sabemos, porque, insisto, no se elaboraron estudios previos, y todo se definió para responder a un rechazo de otras cosas que no tienen que ver.
Pero hay una trampa y de consecuencias que pueden ser perniciosas: permitir la consulta ciudadana de temas electorales.
Suena bien, “que el pueblo decida qué cambios deben realizarse” en el tablero que resuelve la disputa por el poder político.
Sí, una melodía atractiva y hasta pegajosa, pero que puede ser destructiva.
Cuando se aprobó la reforma sobre consultas ciudadanas, se determinaron temas que no son sujeto de cambio vía las urnas: derechos humanos, pago de impuestos, los principios del Estado, la seguridad nacional, la organización de las fuerzas armadas y, por supuesto, lo electoral.
Si se analiza, tiene sentido, que en asuntos torales se obligue a preservar los avances en las leyes y, de modo especial, en las que protegen los derechos humanos y que además forman parte de los diversos acuerdos y tratados a nivel internacional.

Imagen generada con IA
En lo que respecta a las elecciones y todo su entramado, el candado existe para que impedir que mayorías, que por necesidad son provisionales, cancelen ámbitos democráticos.
Por lo que se sabe, la negociación, con el Verde y el PT, consistió en proteger todo lo incluido en el Artículo 41 de la Constitución, por lo que, en teoría, no se puede consultar nada referente al INE, los partidos, el financiamiento y la justicia electoral.
Pero, hay que tener presente que llevamos siete años con la misma lógica, la de tratar de cambiar al sistema de partidos y no para mejor, prueba de ello es que, en el último intento, hasta los aliados de Morena se opusieron.
Falta por conocer los alcances que le darán a la nueva disposición, pero se está por abrir una puerta incierta, que puede terminar en una especia de avalancha contra derechos diversos que creíamos firmes ya en el tiempo.
Al mismo tiempo se evidencia que poco importaron las negativas legislativas, la oposición de amplias corrientes de la sociedad, a reformas sin el acuerdo de minorías que, si se analiza, no lo son tanto.
Publicada en Forbes México el 17 de marzo de 2026.
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