¿Y qué les hizo la ENAH?

Julián Andrade.-

Será un inicio de año difícil y muy incierto para quienes laboraban en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y particularmente para profesores, investigadores y alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

Antes de finalizar 2021, en plenas celebraciones, con ese toque de mal gusto de las burocracias, se informó que nadie que no esté incluido en el personal de estructura, podría ser recontratado.

Las protestas no se hicieron esperar, y la noche del domingo, el vocero de la Presidencia de la República informó que nadie perderá su empleo.

¿A quién se le ocurrió en la Secretaria de Cultura que los despidos eran correctos? ¿Quién dio la orden de que se procediera de esa forma?

En todo caso, la pretensión es un hachazo directo a la operación de las diversas áreas debido a que hay trabajadores de todos los niveles y rangos incluidos en esta disposición.

Hilario Topete Lara, el director de la ENAH, hizo una descripción muy puntual de todo lo que se detendría, en un oficio que le envió al titular del INAH, Diego Prieto Hernández.

¿Qué está ocurriendo? ¿Qué les hizo la ENAH? Las explicaciones pueden ser múltiples, pero me inclino a pensar que es una necesidad del propio gobierno federal y en este caso de la Secretaría de Cultura, para hacer ahorros que aparentan austeridad, pero que en realidad sirven para liberar presupuestos.

También es, si en otro momento prosperara la idea de los recortes, algo que debería inquietar a quienes en teoría defienden los derechos de los trabajadores, ya que significaría un atentado a la seguridad en el empleo y una ruindad en una crisis como la que padece el país.

Ni que decir del desprecio que se manifiesta por las ciencias sociales y por una escuela, la ENAH, que se ha caracterizado por una visión muy apegada a lo social en la mayoría de proyectos y enfoques.

Si hay algo así como una comunidad académica de izquierda, está precisamente ahí, en las instalaciones de Periférico Sur en la Ciudad de México.

En la ENAH no encajan las cantaletas de que sus profesores y alumnos abrasaron el neoliberalismo, el demonio mayor del presente.

Pero al margen de ello, la investigación que se hace en el propio INAH no se haría en ningún otro lado, o será muy difícil de realizar.

Los oficios de despido, por ahora suspendidos, deben ser una sorpresa para quienes se hayan creído el cuento de que a quienes están en el poder les interesa la historia como una disciplina para entender a la sociedad e inclusive a su presente. Pero no, lo que se alienta es en realidad la construcción de un relato ideológico que se inscriba en un proyecto político que tiene la intención de prevalecer y, como suelen decir, de transformar.

A estas alturas ya está más que claro que las instituciones de educación pública no son prioridad y que más bien se busca, desde el propio gobierno, su desestabilización.

Ya le pasó al CIDE y ahora van por la ENAH, aunque la intentona por fortuna, en este último caso, al menos esté en veremos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: